jueves, 26 de mayo de 2011

Se puede hacer patria desde el fútbol pero el fútbol no hace patria, y cuando los dirigentes del balompié nacional recurren al verbo para enturbiar la relación de los jugadores con la camiseta del equipo nacional no puede generar menos que rechazo.Escrito por Fernando Palomo / En Twitter: @palomo_ESPN


Patria (Del latín patria) 1. f. Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.



La Copa de Oro es el próximo gran reto de la selección nacional de fútbol. Para el equipo salvadoreño el torneo arranca el 5 de junio en el imponente Dallas Stadium ante México, el rival de la región que consigue que se prenda esa llama patriótica de la que nos jactamos en pocas y correspondientes ocasiones. Encendiendo un fuego pasional que lleva los ánimos al límite de lo racional.

Hace dos años casi de aquella visita mexicana al Cuscatlán. Envueltos en la camiseta de la Selecta, los salvadoreños salimos para ese partido del hexagonal rumbo a Sudáfrica a defender sus colores, a ponerle pecho a los “ataques” a la patria. Cuando han pasado casi dos años de aquello y se acerca un nuevo cruce ante el seleccionado mexicano, pienso si no a veces nos equivocamos al volcar esa chispa patriótica hacia un equipo de fútbol que no debe ser, ni menos representar, lo que es la patria.



La Azul es un reflejo de la realidad del fútbol salvadoreño. Si esta definición satisface, entonces ¿el fútbol salvadoreño es un reflejo de lo que es el país? El fútbol es parte de nuestra cultura y, en resultados positivos, es parte fundamental de la misma. Es innegable que el fútbol forma parte de las pocas expresiones populares que aún aglutinan en El Salvador. El fútbol es capaz de movilizar a miles, sin distinción, es el gran nivelador. Nos representa, pero solo a los que se adhieren al fútbol como una afición.



Cuando en su preparación a la Copa de Oro los seleccionados nacionales tienen que recurrir a medios de presión, como la interrupción de las sesiones de entrenamiento para reclamar lo que están como profesionales del fútbol en su derecho, reflexiono si la respuesta de la FESFUT a los jugadores para hacer “conciencia de lo que significa vestir con orgullo los colores patrios de una selección nacional” fue la más adecuada. La Selecta tiene en su camiseta los colores de la bandera del país pero no se enfunda en la tela que hace la bandera, la camiseta es un símbolo del fútbol, no de la patria. Vincular este fenómeno de identidad con valores patrióticos es aprovecharse de la fertilidad pasional para sacar ventaja y esconder lo que no se hace por la patria misma.



Se puede hacer patria desde el fútbol pero el fútbol no hace patria, y cuando los dirigentes del fútbol nacional recurren al verbo para enturbiar la relación de los jugadores con la camiseta del equipo nacional no puede generar menos que rechazo. Patria no se hace en una selección de fútbol, se hace cumpliendo con los compromisos ciudadanos para un mejor país. Como el establecimiento de un marco competitivo para desarrollar un sector, el fútbol en este caso.

Patria la hacen los dirigentes, los que permiten como desinteresados protagonistas que en su deporte se falte el respeto a la integridad dEl Salvadoreño que ejerce profesionalmente sin retribución por su tarea. Patria no es una camiseta, aunque la misma genere sentimientos afectivos que nos hagan recordar el suelo que queremos. En el fútbol nos consolamos exponiendo un falso nacionalismo que la patria misma no inspira a exponer; terminado el partido volvemos a despreciarla con el día a día. Patria es otra cosa que debemos hacer entre todos.
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