lunes, 25 de noviembre de 2013

25 de Noviembre de 2013 a la(s) 6:0 - Christian Peñate

Con el azul en la sangre



“Cuando yo lo veo vestir esa camiseta, se me viene a la mente cuando llegué a Marte”, así lo siente Julio Tejeda, aquel uruguayo que vino para FAS en 1987 y luego, un año después, pasó a Marte, por recomendación de Norberto Huezo.

Tejeda ha vuelto a tener poses románticas con el equipo carabinero, pero ahora por el factor de la sangre, la herencia. Su hijo, Marcelo Tejeda, inamovible en la zaga para el técnico Guillermo Rivera, es parte del plantel marciano. Su vástago nació en Santa Ana a finales de la década de los ochenta, pero toda su formación en fuerzas básicas la hizo en Uruguay.

Ahora, cuando Tejeda ve a su hijo en la cancha valora más que en aquel Marte que no ganó mayor título le abrió una puerta para su sangre. Lo aprecia más ahora que Marcelo está a las puertas de jugar una semifinal, luego de haber tenido una ínfima participación con Firpo el torneo pasado.

“Los sentimientos son muy grandes. Yo me pongo muy nervioso cuando veo los partidos, cosa que nunca me sucedió, pero la sangre tira. La verdad es que me ha sorprendido muchísimo el nivel que está mostrando y sé que todavía puede dar mucho más”, dice Julio.

Tejeda padre relató que después de no tener mayor actividad con Firpo, su hijo quería regresar a Uruguay, pero él agotó el último recurso, tras pedirle a Guillermo Rivera que lo dejara entrenar con el conjunto marciano. Rivera accedió, pero le aclaró que si su hijo no entraba en los planes solo le darían las gracias.

Pero al final convenció al estratega y ahora es parte de esa zaga menos vencida en el Apertura 2013.

“Estoy contento porque no quedé mal con la gente de Marte. Contento con mi amigo Memo, quien a pesar de ser amigos no nos regaló nada”, apuntó Tejeda padre, quien también tuvo un paso por el fútbol hondureño.

Por su parte, Marcelo, quien está a las puertas de jugar su primera semifinal en el fútbol salvadoreño, asegura que tiene claro el compromiso adquirido al ponerse la camisa de Marte, sobre todo porque su papá hizo las gestiones ante el timonel actual del bombardero marciano.

“Vestir esta camiseta tiene un sabor especial porque es la camiseta que supo vestir mi padre. Apenas y arreglé con Marte ya sabía el compromiso que tenía. Yo no podía dejar mal el apellido de él. Pero gracias a Dios ahora se me están dando las cosas. Estoy cerca de jugar mi primera semifinal porque en Firpo no pude jugarla. Todo el plantel está muy ansioso de jugar esta semifinal. Muy agradecido con el cuerpo técnico y con la junta directiva por haberme dado la confianza”, aseguró Marcelo.

Sobre la azul

Por haber nacido en Santa Ana, Marcelo se muestra muy entusiasta con la idea de vestir la camiseta de la selección salvadoreña. Quiere ser parte de un nuevo proceso con el combinado absoluto. El actual seleccionador nacional, Alberto Castillo, lo llamó para disputar el juego benéfico contra un equipo de extranjeros de la primera división, hace una semana.

“Creo que ahí están los frutos de las cosas buenas que hace uno. Por más que haya sido para un juego benéfico, creo que un llamado a la selección siempre es importante. Estoy agradecido, para eso trabaja uno”, recalcó el zaguero marciano.
Sitio de Atletico Ma
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