lunes, 31 de marzo de 2014

No es fácil vivir de acuerdo con las expectativas, especialmente cuando los antecedentes alimentan esas expectativas. Es como vivir a la sombra de uno mismo o de repente crear una imagen poco parecida a la que un día fue. Es no llegar a parecerse a la mejor versión propia o desaparecerla en el tiempo. Después de brillar en el semestre pasado y quedarse al borde de una final, Atlético Marte no logra recuperar esa claridad y vive su momento menos lúcido en los últimos meses.




Marte no comenzó como favorito en este torneo pero su extraordinaria exhibición de fútbol combinativo, velocidad, transiciones y goles del Apertura pasado lo ponían como aspirante a la clasificación con comodidad, sobre todo pensando que otros clubes históricamente obligados a ser protagonistas estarían (y están) ocupados y preocupados por temas más urgentes pero menos estimulantes como la pelea por la permanencia en la categoría.

En el torneo anterior todos nos asombramos por el nivel de Marte. Se quedó a las puertas de volver a una final después de mucho tiempo por un desenlace increíble y esos dos goles de Metapán en los últimos 5 minutos de la semifinal de vuelta cuando todo parecía liquidado. En este torneo todo asistimos a una involución importante en su juego y en los resultados. Todavía tiene chispazos de aquella versión del segundo semestre de 2013 pero o logra sostener esos momentos, sufre por errores propios individuales o colectivos y termina desquiciado con un llamativo número de expulsiones, la mayoría derivadas de derrotas.

El bombardero se ha quedado sin pólvora. Al ver a la tabla, el equipo marciano es el más goleador junto con el líder FAS, pero el análisis debe ir más allá: desde aquel 6-1 sobre Firpo para iniciar el 2014, ha marcado 12 goles en 10 las jornadas siguientes. En esta seguidilla de cuatro derrotas consecutivas y cinco partidos sin ganar (1 punto obtenido de los últimos 15 en disputa), Marte ha anotado 4 goles (menos de 1 por juego) y ha recibido 9 en contra.

Entre Christopher Danis Ramírez, Edwin Benítez y Franklin Lemus han marcado 9 de los 18 tantos marcianos en el Clausura, pero el goleador es Erick Molina con 4 anotaciones (3 de penal) y los números se han quedado cortos con respecto a la producción del certamen anterior.

Las salidas del argentino Gonzalo Mazzia y el uruguayo Mauro Aldave, más las contratación fallida de un delantero extranjero para reforzar el ataque han traído dificultades para Guillermo Rivera y compañía, que por momentos muestra cosas similares a aquel Marte pero no logra la contundencia necesaria para resolver los partidos en su favor.

La buena noticia para el conjunto marciano es que no está lejos de la zona de clasificación. No todo está perdido. En un Clausura que tiene a la mayoría de equipos dejando puntos en el camino de manera constante y sufriendo de la irregularidad como enfermedad viral, encontrar esa pólvora perdida y enganchar un par de buenos resultados podría ser suficiente para retomar la senda y poner la mira nuevamente en las semifinales, para tener otra oportunidad de combatir con el destino. Ya no tiene el elemento sorpresa de su lado y tendrá que cumplir las exigencias de su potencial, ese ya demostrado. No es fácil vivir de acuerdo con las expectativas, especialmente cuando los antecedentes alimentan esas expectativas.

Julio Méndez, columnista de elsalvadorFC
Sitio de Atletico Ma
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