jueves, 24 de julio de 2014




Después de un paso por el fútbol argentino y ecuatoriano, de 2007 a 2014, el delantero paraguayo Néstor Ayala regresa para su segunda etapa en el balompié salvadoreño. Llegó a un acuerdo para jugar por dos torneos en Atlético Marte, en la primera división. Procede de las filas del 12 de octubre, de la liga de privilegio guaraní.

¿Cómo se dio su llegada a las filas de Atlético Marte?

Hablé con el señor Ricardo Sosa, exgerente de Marte y él me contactó con esta gente. Hablé con el presidente y llegamos rápido a un acuerdo y gracias a Dios estoy acá.  Me han hablado mucho de Marte, que es una institución muy seria. Con el técnico de Marte, Guillermo Rivera, tengo buena relación porque jugamos juntos en Once Lobos, en 2005.

Cuando se fue de El Salvador en 2007 pudo llegar a las filas de Tigre, de la primera división de Argentina, ¿cómo fue ese paso por el fútbol argentino?

Cuando salí de FAS fui a Paraguay a jugar en Sportivo Luqueño y salimos campeones en 2007. Luego tuve la oportunidad de estar en la selección de Paraguay. Luego, un empresario se fijo en mí y me llevaron a Argentina para jugar por tres años. Después tuve la oportunidad de jugar en Ecuador en el Deportivo Quito y en el Deportivo Cuenca. Estoy muy contento por el recorrido que tuve.

¿Por qué cerró el ciclo con Tigre, de Argentina ?

Es que ya el técnico tenía su plantel. Yo me fui de rebote. Yo no diría que fue una estancia corta con ese equipo. Lo que pasó es que me salió lo de Deportivo Quito que me sedujo mucho porque era más dinero. Además es una liga competitiva. Hablé con los directivos y la gente de Quito compró mi pase. Cuando yo estuve en Argentina se fijaron en mí en la selección de Paraguay para jugar cuatro partidos. Gracias a Dios esa experiencia me ha ayudado mucho para madurar y para crecer mucho.

¿Cree que pesó mucho su paso por el Tigre de Argentina para que lo llamaran a la selección de Paraguay en 2007?

Pienso que para todo jugador es muy influyente jugar en Argentina, Ecuador, Brasil, Chile. Los goles se ven más allí. Es muy importante para el currículo de un jugador salir como goleador en el fútbol argentino. Los medios locales también ya comienzan a hablar y a preguntarle al técnico de la selección por qué no llama a cierto jugador. Gracias a Dios a mí se me dio la oportunidad de jugar cuatro partidos con la selección.

¿Cree que con ese gol que le marcó a Ecuador en 2007 se metió más en la retina de la prensa suramericana?

Después de ese gol ya todos me conocían por la calle, y la prensa, cuando uno está bien, lo apoya, lo ayuda, lo levanta. Eso es muy importante en la carrera de un jugador. Lo que me pasó en Argentina, Ecuador y selección paraguaya fue algo muy grato. En las calles mucha gente empezaba a hablar de mi persona. Eso es algo muy lindo para un jugador. Es lindo que en la calle la gente te pida fotos y autógrafos. Es reconfortante para un jugador.

En su primer paso en el fútbol salvadoreño se lo criticó por su vida alegre fuera de las canchas ¿Cómo maneja ese tema ahora, luego de un paso destacado por el fútbol suramericano?

Como vos bien dijiste, yo jugué en los mejores clubes de Suramérica. Ya superé eso, inclusive ya no me gusta hablar de eso, esas son cosas que pasan.

¿Y qué recuerda de aquel partido histórico en 2006 entre FAS y Boca Juniors de Argentina, que terminó 2-2 en el estadio Cuscatlán?

Para mí fue algo impresionante jugar contra Boca Juniors. Eso casi nunca te pasa como jugador. Yo tuve esa oportunidad con el FAS. Gracias a Dios pudimos empatarlo y eso es algo muy lindo para la carrera de un jugador.

¿Cual podría ser su mejor momento en su primera etapa en el fútbol salvadoreño?

Fueron etapas diferentes. Con Once Lobos no logré títulos. Incluso con Once Lobos y Balboa tuve dos descensos. Luego en FAS confiaron en mí. Jugué un año ahí, pero no pudimos concretar el objetivo de ser campeones. Pero en ese equipo salí como goleador. Eso me pone feliz porque dejé una buena impresión en FAS.
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