martes, 30 de diciembre de 2014



Nunca fue un personaje de acatar ciegamente lo establecido, tampoco un impertinente que alejado de la razón provocara problemas para satisfacer su ego.
 Raúl Araña Magaña fue un visionario que aparte de sobresalir entre sus pares, predominó en numerosos roles.
 Desde aquella estampa de arquero portentoso fue moldeando una trayectoria que lo asoció a la honestidad, la actitud ganadora y el deseo de evolucionar cada día. 
Un adelantado que trajinó en el fútbol como jugador, lo dirigió como entrenador y director deportivo, lo comentó como periodista y lo analizó a nivel mundial pues formó parte de la cúpula técnica de la FIFA junto a grandes figuras como Franz Beckenbauer, Michel Platini, Daniel Passarella, Mario Coluna, Berti Vogts entre otros. 
Y lo hizo con notas sobresalientes sin permitirse ser comparsa y limitarse a sacarse fotos con ellos para llenar un álbum. Así, fue el primer centroamericano en moverse en esas esferas sin nunca apartarse de su esencia, siendo legítimo audaz, directo para tratar temas sobre el fútbol y la vida. 
Muchos se preguntarán: ¿cómo lo logró?: pues le tocó subir un camino empinado y sinuoso, en realidad fueron su atrevimiento, valor y talento los que lo catapultaron para convertirse en autoridad futbolística de porte mundial, pleno de iniciativa, originalidad de decisión y por supuesto su sentido de la oportunidad. 
El fútbol nos hermanó y tuve la dicha de acompañarlo por varias latitudes, regocijarme además con el trato especial que le dispensaban y comprobar que había encontrado la fórmula de disponer de tanta energía y dinamismo, no sólo para acometer sus funciones con singular éxito sino para adobarlas de aventura y diversión.
 En el otoño de su vida se había vuelto mesurado, muy lejos de aquel personaje de arrebatos múltiples cuando veía las injusticias, que contribuía con tan poco para calmar las turbulentas aguas que pudieran cercarlo. 
Se graduó como economista en la Universidad de San Carlos Borromeo en Guatemala, también realizó estudios de psicología y siempre estuvo actualizado.
 En nuestro medio defendió la portería del FAS, Marte, Alianza, Excelsior, 11 Municipal y la selección nacional. 
En Guatemala donde el periodista italiano Mario Ferreti lo bautizó El Gran Salvadoreño que inspiró el libro del mismo nombre escrito por Hildebrando Juárez, lo hizo en el Tipografía Nacional, Universidad de San Carlos y Municipal. Tambien militó en el Toronto Falcons de Canadá.
 Al retirarse jamás volvió a jugar de portero, le gustaba hacerlo de mediocampista, pero además era muy bueno para el béisbol en la posicion de short stop. “El puesto de portero es el más tonto que existe en el fútbol, por eso lo debe jugar el más inteligente”, solía decir.
Como técnico dirigió a Firpo, Juventu Olímpica, Alianza, Platense, Chalatenango y la Selecta. 
Su última hazaña fue lograr el ascenso del Atlético Marte; con mucho esmero elaboró un plan para conseguirlo, buscó a Felix Guardado y a Romeo Blanco como cómplices y se puso a trabajar con un entusiasmo desmedido como lo hizo en todas las cruzadas que se propuso en su agitada vida.Lo hizo con método y disciplina, sin ofrecimientos fallidos a sus jugadores, sin misterios y mucho menos anonimatos pues las aristas de su personalidad nunca estuvieron emparentadas con ellos.

 Ese 14 de julio de 2009 el Marte le ganó al AFI de Ilobasco y le devolvió la sonrisa a la afición azul. Jugadores y aficionados fueron en romería hacia su casa para ofrendarle el triunfo. Para entonces un cáncer lo tenía postrado, estaba cansado y agobiado por las quimioterapias pero se las arregló para recibirlos.
 Ahí iba el plantel completo con el entrenador Ramiro Cepeda a la cabeza , además de otros extraterrestres como Armando y Tito Platero, Odilio Víchez, Félix Guardado, Romeo Blanco. 

Unas semanas más tarde y fiel a su estilo, Raúl se nos adelantó en el viaje...como siempre lo hizo.
Sitio de Atletico Ma
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