domingo, 4 de enero de 2015



Alfredo Rivera, zaguero central, estuvo cerca de coronarse campeón de CONCACAF con Marte en 1981.

Excélsior de Santa Ana, a inicios de la década de los setenta, fue el primer equipo de Alfredo Rivera, mejor conocido como “Fredy” Rivera. 

Fue un zaguero central que después pasó a las filas de Atlético Marte a inicios de la década de los ochenta. Llegó al equipo carabinero justo para reforzarlo en la final del torneo de CONCACAF en la serie contra el Transvaal de Surinam. 

Ahí se juntó con Norberto “Pájaro” Huezo, José Luis Rugamas, Alfredo Fagoaga, Salomón Campos Mezquita, Gonzalo Henríquez y otros.
 Los dos partidos ante el equipo suramericano, afiliado a CONCACAF, fueron como visitante para el equipo carabinero.
 En el primer choque hubo empate de 1-1 y en el segundo hubo derrota para el conjunto bandera por 1-0. “Fredy” estuvo en los dos compromisos como titular. 
Estuvo cerca de ganar ese título regional. 
Hizo pareja en zaga con Henríquez, quien recuerda a Rivera como uno de sus mejores compañeros en el terreno de juego. 

“Era un jugador de carácter y entrega total. Yo era el último zaguero y “Fredy” jugaba adelante de mí. Tenía fortaleza física y era un ganador. Teníamos un buen equipo para ser campeón. Lástima que los dos partidos fueron en Surinam”, aseguró “Chalo”. 

Luego de ese paso por Marte, Rivera llegó a FAS en 1983. Lo hizo con el aval del estratega argentino Juan Quartarone y ahí acabó su carrera. 
Fue clave para incidir en el trabajo de Jorge Ábrego, Tomás Lucero, Atilio “Caballo” Estrada y otros jóvenes que iban emergiendo en el plantel asociado. Luego encajó bien con los de experiencia como Manolo Álvarez, José Munguía, Nicolás Chávez, Ever Hernández y otros. 

En FAS fue titular y de nuevo se juntó en zaga con Gonzalo Henríquez. En ese año fueron titulares en la mayoría de partidos. Llegaron a la final con los tigrillos, pero no pudieron alcanzar el título.

 Pero en 1984, junto a los argentinos, Manolo Álvarez y Néstor Cataldo y el refuerzo de José Luis Rugamas, Rivera pudo saborear las mieles del título. Ya para 1985, “Fredy” estaba cerca de su retiro en el fútbol de la Primera División y lo hizo desde las filas del equipo santaneco.

Quienes recuerdan a Alfredo "Fredy" Rivera lo reseñan como un jugador líder en la cancha, con personalidad y carácter, atributos que lo llevaron a portar el gafete de capitán en los equipos en que militó en la década de los '70 e inicios de los '80, incluyendo a la Selección Nacional.

Era un aguerrido defensa central, que en momentos también fue utilizado como un volante de contención.

"Don Hernán Carrasco me vio correr como loco en la cancha de Las Delicias y él llegaba a verme a escondidas. Uno de esos días me dijo que si quería jugar, yo tenía catorce años cuando me hicieron la invitación para entrenar con Marte y de refuerzo al equipo que participa en un torneo de la Concacaf", cuenta Rivera.

Además de defender la camisa de los marcianos, también lo hizo con el Excélsior, Juventud Olímpica, Cincinnati Comets, durante los inicios de la liga de fútbol en Estados Unidos, y FAS.

Mientras se va realizando la plática, con la aparición de varios recuerdos, a Rivera se le va entrecortando la voz. Las pausas entre cada anécdota son más seguidas, y confiesa: "Estoy erizo recordando todo esto y al reconocer, ahora, al tipo de jugadores que me tocó enfrentar y tener como compañeros".

Fueron quince años de carrera futbolística los que cumplió Rivera. Durante ese tiempo ganó tres títulos nacionales, dos con los marcianos y uno con los santanecos.

Además, durante la temporada 1970-71 fue galardonado como "novato del año": "Fue un orgullo ganar ese premio. Lástima que en esos tiempos no se premiaba esta categoría, como lo hacen ahora, con algo físico. En esa época solo era de entrevista en los medios de comunicación y nada más", menciona entre sonrisas.

La mayor satisfacción que logró Rivera en este deporte, además de los títulos y el compartir con grandes figuras del fútbol en esa época, también está en las amistades que logró y que hasta la fecha mantiene.

Como también sucede en la actualidad, sus malos recuerdos se basan en las deudas económicas que sufrió con algunos equipos y de los cuales, entre broma, menciona que todavía espera que le cancelen. 

Por esto último, no solamente se dedicaba a jugar, sino que también tuvo otros trabajos que le ayudaban a subsistir: "Era complicado hacer el tiempo para las dos cosas, pero eso me hizo más responsable".

Rivera se retira del fútbol en 1985, tras no llegar a un acuerdo con los equipos que lo pretendían (Once Lobos y FAS). También  intervino la decisión de dejar este deporte por una descalcificación que sufrió en la cabeza. Un adiós casi obligado, pero con la satisfacción de haber entregado todo a este deporte, que le dio muchísimo.

¿Qué hace?







Acostumbrado a "guerrear", después del retiro, Alfredo Rivera tuvo que superar varios obstáculos para superar distintos problemas.

Actualmente, Fredy reside en Lourdes Colón y trabaja con niños en la Academia de fútbol de don Hernán Carrasco, esto, luego de regresar al país en febrero de  2014, tras conseguir la residencia en Estados Unidos.

Su vida en tierras norteamericanas inició después de aprovechar un viaje de exseleccionados a San Francisco, para un partido benéfico por los terremotos de 2001: "Me invitaron para ir a jugar, pero aproveché el viaje y me quede allá, debido al mal momento que vivía en El Salvador".

Diferentes trabajos, a veces hasta tres al mismo tiempo, lo hicieron un ejemplo de superación. Entre esas actividades también tuvo la oportunidad de convertirse en un formador de jóvenes futbolistas, experiencia que le vino bien por su trayectoria como jugador.


En estos momentos, junto a la academia con la que trabajó en EE. UU., planifica donar implementos deportivos a escuelas de fútbol con niños de escasos recursos en El Salvador. Todo, como parte de su sueño personal para apoyar a la juventud.


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