miércoles, 5 de abril de 2017

Los buenos extranjeros que dejan enseñanza o se han portado muy bien en el país se recuerdan con cariño, en ese sentido el uruguayo José Mario Figueroa Viscarret, el “Chueco” Figueroa, del Marte, dejó gratos recuerdos en una afición azul que celebró muchos goles y un campeonato nacional en 1985.



Tuvo una infancia detrás del balón en su natal Montevideo; el baby fútbol fueron sus inicios de donde pasó a las canteras del Fénix y con 13 años comenzó a entrenar a nivel profesional.

Por entonces Mario Figueroa alternaba su fútbol con el estudio en el colegio Santamaría del Ayuda y en el Liceo Juana de Ibarbourou.

Luego formó parte de una generación dorada de futbolistas uruguayos; Hugo de León, Rubén Paz, Venancio Ramos, Fernando Alvez, entre otros.

Tenía 18 años cuando el Waregen de Bélgica lo compró y así inició un largo peregrinaje que lo llevó a jugar en México, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, Honduras y El Salvador.

Lo vimos jugar por primera vez con el Olimpia de Honduras en 1985 y desde ese momento nos impresionó su clase futbolística; para entonces estaba convertido en la estrella del equipo hibuerense que derrotó a la Selecta. 

Esa noche fue considerado el mejor del partido despertando elogiosos comentarios por su fuerza, velocidad, capacidad para tomar la línea de fondo, habilitando al compañero mejor ubicado y por supuesto su cuota de gol.

Varias semanas después apareció en el Cuscatlán pues Julio Escobar lo quería para el Águila. 

Pero el chileno fue dado de baja y el contrato quedó en la nada. Algunos marcianos que lo habían padecido con la Selecta advirtieron su presencia y abogaron ante su directiva para que lo contrataran. No podía haber mejor recomendación y Mario comenzó a meter goles para todos los gustos conduciendo al equipo azul a ostentar el último de sus títulos ganado aquel 25 de diciembre de 1985.

Por eso se encuentra entronizado en la galería de ases adorados por la afición marciana que lo recuerda con aquel gol navideño, en el 5-3 al Alianza, con un disparo extraordinario que describió una parábola antes de meterse en el arco encomendado a William Santillana.

Por entonces lo buscamos para saber sobre sus hazañas y su historia, descubriendo un ser humano excepcional, con una caballerosidad casi novelesca. 

Luego se fue al Galcasa guatemalteco donde también rindió grandes actuaciones. Pero no conforme con meterse en el alma de la afición nacional, con esa su calidad humana conquistó el corazón de Cristina Posada, distinguida dama salvadoreña con la que procreó a Juan Carlos y Rodrigo quienes siguen en la huella conductual de su padre.

Y es que a menudo cuando abordamos a quienes fueran sus compañeros con los que guarda amistades entrañables, la opinión es unánime en cuanto a que se trata de un caballero dentro y fuera de la cancha, el puntero ideal con el que habría soñado un entrenador, el compañero que contagiaba la amistad abriendo las puertas de su casa para todo aquel que quisiera hablar de fútbol o pasara por algún problema.

 Y sigue igual, porque en este uruguayo se conjugan en gloriosa armonía la solidaridad y la humildad, dos sustancias que tanto nutren y enriquecen a la especie humana.


¿A qué se dedica actualmente?
A entrenar fútbol con jóvenes, trabajo en la Escuela Americana de El Salvador, país donde resido desde hace 25 años. Tengo mi título de entrenador de primera división, por ello ya dirigí equipos competitivos como el Atlético Marte y el Alianza.


¿Le gustaría dirigir al Marte?

Claro, sería un honor, aunque actualmente no estoy mentalizado en ello, ya que he estado apartado del fútbol competitivo, hay mucha presión, y eso ya la viví en mi etapa de jugador.


¿Por qué no regresó a su país natal?

No regresé porque aquí me casé y vivo feliz en El Salvador con mi esposa e hijos.


¿Cómo fue su infancia?

Fue muy bonita, siempre andando detrás del balón y jugando libremente con mis amigos.Comencé en las divisiones inferiores del Fénix de Uruguay. De niño jugaba en Baby Fútbol y a los 13 años comencé a entrenar en un club profesional.


¿Estudiaba y jugaba?

Siempre estudiaba y jugaba, tuve la suerte de estudiar en colegio privado Santamaría del Ayuda y en el Liceo Juana de Ibarboroua. A los 18 años mi club me vendió al Waregen de la Primera Division de Bélgica, allí comenzó mi peregrinar por varios países, México, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Honduras.




¿A nivel profesional en qué equipos jugó en su país?

En mi país jugué siempre en Fénix, debuté en primera a los 17 años, estuve en la selección juvenil uruguaya donde alterné con grandes jugadores como Hugo de León, Rubén Paz, Venancio Ramos, Fernando Álvez, entre otros.


El mote del “Chueco”, ¿Le molesta?

Lo de “Chueco” es algo normal en mi país, así nos dicen a todos los cascorbos en Uruguay, Argentina, Chile, es un apodo de cariño y así fue desde joven, no tiene el mismo significado aquí en Centroamérica.


En Honduras hizo historia tambien.





En plena acción en la liga catracha, Figueroa fue un delantero oportuno, anotó 18 goles en tres temporadas.

¿Cómo llegó al Olimpia?

Llegué recomendado por José Luis Mattera (QDDG), a través de otro técnico uruguayo José “Pepe” Etchego, eso fue en 1983.


Sus compañeros de Olimpia, ¿cuál trato le dieron?

Fui muy bien recibido por mis compañeros y directivos de esa primera época, siempre recuerdo con cariño a Jorge “Perro” González, Arturo Cáceres, ambos ya fallecidos. También a otros grandes compañeros como “Tecate” Norales, “Indio” Ruiz, Belarmino Rivera, en fin recuerdo a varios grandes compañeros.


¿Su debut en Honduras?

Mi debut fue contra Victoria, ganamos dos a cero, llegué un martes y el domingo ya jugaba contra ellos.


¿Su mejor recuerdo en Honduras?

Los dos torneos ganados con Olimpia son un gran recuerdo en mi vida, imborrables. Las dos etapas fueron buenas, ya que ganamos torneos y teníamos un gran grupo.


¿Y el peor?

Siempre entraba a los partidos a dar todo, muchas veces lesionado pero era difícil. Me dolía faltar a algún partido.


¿El mejor reconocimiento que recibió en Honduras?

Eso me lo reconoció la afición y se lo agradezco siempre, porque recibí y recibo aún con los años un gran cariño de los olimpistas y también de muchos que no lo son, pero me recuerdan esa buena época de fútbol en Honduras.


¿Por qué solo llego al Olimpia?

En Honduras solo jugué en Olimpia, a pesar que tuve ofertas de otros equipos, pero siempre tuve mucho cariño al club, de jugar contra el Olimpia preferí mejor irme a otros países.


¿Mantiene amistad y contacto con sus excompañeros?

Quedaron muchos grandes amigos, jugadores, sería injusto nombrar a alguien porque yo me llevaba bien con todos, con muchos nos seguimos comunicando por las redes sociales.También tengo amigos de la prensa, directivos y amigos particulares, de los cuales me gustaría mucho verlos, a todos les mando un gran abrazo.


Se quedó en El Salvador porque se casó con su esposa Cristina, con quien procreó tres hijos y vive muy feliz.



¿Qué concepto tiene del fútbol hondureño?

El fútbol hondureño ha tenido buenos logros a nivel internacional, se ha ganado un nombre a nivel mundial, seguirá avanzando porque hay talento, siempre van a salir grandes jugadores y yo estoy orgulloso de haber jugado en Honduras y en especial en el Olimpia.


¿Su mejor gol en Honduras?

Al Real España en 1984, gol de unos 30 metros en el estadio Nacional de Tegucigalpa, al mundialista Julio César “Tile” Arzú. Le hice goles a todos, no recuerdo a qué club más.


¿Algún entrenador que recuerde?

Quique Grey es un gran amigo y también hice amistad con “Chelato Uclés” aunque no lo tuve de entrenador, pero tuvimos una buena relación de amistad.


¿El defensa más difícil que enfrentó?

En ese tiempo había muy buenos defensores como Richardson Smith del Marathón y Allan “Cochero” Costly de Real España.


El portero más difícil…

Al “Tile” Arzú, mundialista con Honduras, con tremendas condiciones, experiencia y sobre todo mundialista destacado.


¿Por qué no regresó a Honduras?

La primera vez me fui en 1985 porque buscaban nacionalizarme y no se dio, hubo mucha demora en los trámites por eso me fui al Saprissa de Costa Rica y al Atlético Marte de El Salvador, luego en mi segunda estancia por mejor oferta económica tuve que irme al Galcasa de Guatemala.


Recuerdos con Olimpia en Concacaf

Muchos y buenos, contra los mexicanos, ticos, sobre todo las cuadrangulares que ganamos en Honduras. Una de ellas cuando el club cumplió 75 años, esa vez fuimos campeones centroamericanos ganando en Costa Rica, además ganamos la Liga.


¿Recomendó algún paisano suyo al Olimpia?

Yo recomendé a Daniel Viera al señor Ferrari, un gran amigo, no falló, sabía que era un gran jugador y me hizo quedar bien porque rindió, él había salido campeón con Central Español.


¿Qué concepto tiene del señor Ferrari?

Cuando llegué no estaba en el club, con él siempre me llevé bien, ha sido fundamental para el cambio radical del Olimpia, cambió un montón de cosas, lo hizo más profesional, cuando llegué tenían problemas de infraestructura y gerencia, todo eso cambió, ahora es un equipo respetado y solvente.


¿Alguna anécdota en el Olimpia que nos quiera compartir?

Una vez estábamos jugando un clásico, un árbitro me expulsó, pero yo no fui el agresor cuando le reclamé, me dijo, ni modo ya te eché, no puedo hacer nada, salte de la cancha, después no me suspendieron al ver los videos, pero me dolió que me expulsaran ante Motagua.


Un mensaje

Quiero aprovechar el reportaje para decirles que amo a Honduras y su gente, no olvido los grandes momentos que viví especialmente en el Olimpia, sé que mi trabajo hizo feliz a muchos hondureños. Saludos fraternos desde El Salvador.





Además el ex delantero que hoy reside en  El Salvador fue parte de aquel equipo que se paseaba por toda la región centroamericana alzando títulos regionales ganándole a los grandes del istmo.



Hoy se recuerda con nostalgia y alegría los gratos momentos vividos en el fútbol hondureño y asegura que al país, pero sobre todo al Olimpia, lo lleva en el corazón porque vivió momentos imborrables de su carrera deportiva.



Figueroa está en la lista de grandes atacantes uruguayos de la historia del Olimpia, en ella comparte honores con sus paisanos Walter Chávez, Juan Carlos “Rata” Contreras, Carlos José Laje y Washignton Ramiro Bruschi.



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