lunes, 1 de junio de 2015




¿Cómo presentar a Federico Lico Vilanova? 

Se lo podría hacer como un gran jugador de baloncesto de la historia de El Salvador. 

También como un notable ex futbolista campeón de primera división con Atlético Marte. O se lo podría conocer como una figura de la selección nacional de vóleibol. O quizá, como el líder del ranking nacional de tenis. Tal vez, como campeón internacional de squash. O como líder de raquetball, ganador en golf, profesional del buceo, jugador de boliche…Todas las presentaciones serían válidas.

Y usted, Lico, ¿cómo se definiría?


Simplemente como una persona con aptitud natural para desarrollar deportes. Cuenta que el origen de todo estuvo en la familia paterna. Sus primos y hermanos eran nadadores, “entonces empecé a nadar desde muy pequeño.


Boliche
Campeón por equipos con BFA (Banco de Fomento Agropecuario) en los años 1975, 76 y 77.

Tenis de mesa
Campeón con el equipo de Ingeniería en 1966.

Buceo
Título oficial de buzo deportivo en 1979

En la escuela comencé a jugar béisbol y fútbol, más por distracción que por competencia”. Así nació un supercampeón que luego, en el Externado San José, empezó a sobresalir en el atletismo y en el béisbol de los juegos estudiantiles. “En los eventos deportivos de los sábados, participaba en todos. La base es la educación física, no puedo entender como ahora no existe esa materia”.


A nivel profesional, arrancó a los 17 o 18 años, pero tuvo un problema serio: por una neuritis en el ciático dejó de hacer deportes durante un año y medio. “Los médicos me decían que nunca iba volver a practicar deportes”.


Lo que no sabían los médicos, seguramente, era el nivel de perseverancia y voluntad de aquel muchacho, llamado a ser un deportista emblema de El Salvador. Así que cuando volvió, lo hizo más motivado que nunca. Y llegaron tres deportes que marcarían su vida: el vóleibol, el básquetbol y el fútbol. Y cuenta: “Hubo un año inolvidable. Fui campeón con Marte en fútbol, campeón de baloncesto y de vóleibol”


¿Pero sus días duraban 24 horas como los de todo el mundo?

Es que empecé el año jugando al fútbol y luego me retiré por la directiva. Para mí, el fútbol fue como un ensayo: Quería saber si podía jugarlo al primer nivel y lo hice. Pero luego lo dejé por el baloncesto y el vóleibol.


¿Cómo fue que llegó al fútbol?

Fútbol
Campeón de Primera División con Atlético Marte 1970.

Después de haber practicado tantos deportes, me insistieron para jugar al fútbol. Los técnicos me pedían que probara y me ficharon enseguida. No me largaron. Pero no era tan ambicioso con eso del fútbol, lo practicaba porque me gustaba el deporte...


No habla de misterios cuando se le pregunta porque ama tanto la actividad física. Con simpleza, responde que “el deporte es una gran escuela de vida. Ayuda a autodisciplinarse, a esforzarse, a no ser envidioso. A Dios le pido lo máximo de mi pero no le pido ganar. Nunca hay envidiar al mejor, sino admirarlo”, sentencia.


Sus ojos pierden su brillo habitual cuando habla del deporte salvadoreño actual: “Miro un partido de baloncesto de hoy y me da tristeza. La desorganización, las gradas vacías… Antes era masivo. Debemos recuperar ese gusto por nuestro deporte”. 

Cuenta que alguna vez fue dirigente y estuvo en el Consejo Directivo del INDES. “Pero duré poco -aclara-. Cuando me fui dije que nunca más. Existe mucha envidia y se desprestigia a todos”. Y se pregunta sobre las instituciones del deporte federado: “¿Por qué posicionarse de cargos a perpetuidad? Acá hace falta la dinámica de la gente joven”.


El campeón y sus trofeos. La casa de Vilanova está repleta de premios.

Entre los deportistas de hoy, tiene su lista de preferidos: “Apoyo a Eva María (pesas), Arévalo (tenis), Salmerón (karate do) Weiskopf y Vega (squash). El problema es quien viene atrás. Se debe apoyar a los jóvenes”. También propone algunos cambios: “Preparar a los técnicos nacionales y buscar la masificación: llevar los deportes hasta el último rincón del país”.


Vuelve su sonrisa a la charla cuando confiesa que si ve un deporte y le gusta, enseguida se pone a practicarlo. Y generalmente, le va muy bien.

Y entre tantos, ¿cuál es su deporte preferido?

Todos en su momento. El deporte es como el matrimonio. Si uno le pone todo de sí, va a salir adelante. Uno debe ser constante, ordenado, sin excesos, debe jugar limpio, dar todo lo que tenga, ser paciente, tolerante...

¿Pero cuál fue el que le dio mayores satisfacciones?


Y… conseguir internacionalmente un primer lugar es especial. En Centroamericanos fui campeón por equipos en squash y fui máximo encestador de baloncesto. Eso es invalorable.


¿Se considera un privilegiado de la vida?


Yo digo que es un don. Es como en el estudio, donde hay gente receptiva y gente que se mata estudiando pero no le alcanza. Eso sí, las aptitudes tienen que ir de la mano del esfuerzo. No alcanza solo con la aptitud ni solo con el esfuerzo. Pero en este país debe estar lleno de grandes atletas desconocidos. La causa es la falta de educación física en las escuelas.


¿Y le quedó algún deporte que le hubiera gustado practicar y no lo hizo?

Y... viendo los Juegos Olímpicos de invierno de Turín, ¡cómo me hubiera gustado esquiar!
Sitio de Atletico Ma
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