lunes, 31 de agosto de 2015



-El Atlético Marte era patrocinado por la Fuerza Aérea Salvadoreña, y fungía como director el coronel Salvador Henríquez. Viajábamos en avión a los partidos al interior del país y siempre lo hacíamos en un C47 que databa de la Segunda Guerra Mundial y debíamos prepararnos para aquel traqueteo. Pero en una ocasión el coronel dio la orden que podíamos optar por un Douglas DC-6, que resultaba de lujo comparado con aquellos vejestorios. Don Hernán, nuestro entrenador pidió el consenso y que levantáramos la mano derecha si queríamos hacerlo. La carcajada fue unísona cuando el piloto, el recordado capitán por entonces, Edmundo Hernández Anaya, se puso frente a nosotros con las dos manos levantadas.

-Con los años y en plan de instructores de fútbol viajamos con Raúl Magaña a Nueva York y ya dentro del avión comercial el capitán de la nave nos llamó por nuestros nombres, pidiendo que nos presentaramos a la cabina pues teníamos inconvenientes. Raúl me preguntó si tenía mis documentos en regla y temerosos, nos presentamos. Fue una carcajada de nuestro recordado Mundo, ya como piloto comercial, al ver nuestras caras. Por supuesto que viajamos en la cabina como invitados de uno de los más fieles aficionados marcianos.

-Por entonces, el coronel Henríquez se comunicaba con don Hernán mediante emisarios de la tropa, quienes se cuadraban ante el entrenador chileno con la solemnidad castrense: "¡Mi coronel Carrasco, le pido permiso para hablar!". Y don Hernán gozaba.

-A pesar de ser hijo del general Carlos Humberto Romero, a la sazón presidente de la República, Luis Felipe era accesible, humilde y gran amigo de sus amigos.Nos identificamos cuando fuimos compañeros en el Atlético Marte y nació una amistad entrañable. En sus andanzas metía en problemas a la seguridad de Casa Presidencial, pues se les escabullía, aunque todos sabían en los lugares donde podían encontrarlo. Uno de esos era mi casa. Una noche brindábamos con varios compañeros cuando se le ocurrió ir por más municiones. Entonces me pidió que lo acompañara a su residencia donde obviamente había una buena reserva. Fuimos escoltados nada menos que por dos radiopatrullas y ya tenía en sus manos una "pata de elefante", cuando a nuestras espaldas se escuchó una voz enérgica que decía: "¿Para dónde llevas eso?". Era su papá y, Luis Felipe sabiendo de su debilidad por el equipo azul me echó de cabeza. "Es que Meme está de cumpleaños y se lo estamos celebrando con Raúl Magaña, Ricardo Sepúlveda, el Chele Condomí, Ramón Fagoaga y el Chelís Rugamas". Por mi mente cruzaron un montón de pensamientos. Entonces el general se me acercó y guiñándome el ojo me espetó "Meme deberías saber elegir tus amistades, qué andas haciendo con este vago". Luego agregó "me hubiera gustado acompañarlos, pero mañana tengo muchos compromisos".

-En 1971 El general Fidel Sánchez Hernández era presidente de la República cuando fue invitado por el gobierno de Corea para homenajearlo. Se trataba de un personaje muy apreciado por allá, por haber sido observador-pacificador de parte de las Naciones Unidas en la guerra de Corea. Y le pidieron que llevara al equipo nacional de fútbol, para estrechar las relaciones entre ambos países. Pero en la república asiática hubo una epidemia de cólera y todo quedó en la nada. Esa tarde, nos preparábamos, cuando un emisario llegó con la noticia de la suspensión del viaje. Entonces Sigfrido "Bucky" Espinoza, uno de los jugadores más destacados exclamó: "Y por qué están enojados esos babosos".

-Durante algún tiempo el teniente Tochez fue el jefe de disciplina de los marcianos y su hijo, Pepe Jovel Montenegro a quien llamabamos Tochitoz de apenas ocho años era la mascota y el consentido de los jugadores.Ese domingo viajaríamos a Santa Ana para enfrentar al FAS y el niño se había entusiasmado con acompañarnos. El teniente Tóchez llegó bien temprano y ante las preguntas sobre su hijo exclamó: "¡se quedó por dormilón". Entonces tuvo que soportar una rebelión encabezada por Elenilson Franco y Sergio Méndez pues exigimos que pasáramos por él a su casa, que nos quedaba en el camino. La cara de sorpresa y alegría del niño fue memorable y hasta nos tocó esperarlo que se bañara. Cuatro décadas después platicaba con Tochitoz, un próspero hombre que vive en San Francisco, California quien entre su mejores recuerdos tiene aquella mañana, cuando el plantel del equipo bicampeón de la Liga Mayor esperó que se bañara para llevarlo a un partido.
Sitio de Atletico Ma
Subscribe to RSS Feed Follow me on Twitter!