lunes, 2 de noviembre de 2015

El mediocampista de calidad de aquel Atlético Marte campeón con grandes como Lorenzana Ragazzone, Wil Huezo, entre otros,

Manuel “Lobo” Ramos y Ramos es de esos futbolistas que ya traen la estrella bajo el brazo. Desde su debut con el Adler, en mayo de 1969, lo hizo como si fuera un veterano, sin nerviosismo. Demostró, eso sí, esa capacidad para conducir la pelota con la frente levantada para dársela al compañero mejor ubicado, esas fueron sus características dominantes y lo seguirían siendo en toda su carrera. 

Fue un prodigio con el balón en sus pies, le pegaba muy bien, pero eso no lo nubló nunca. Hasta en eso era diferente a muchos futbolistas porque jamás se agrandó, al contrario a muchos asombró por su humildad y sencillez.

Esa su calidad lo puso en la mira del técnico  Conrado Miranda, que lo llamó a la selección preolímpica que disputó un cupo para los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. 

Con ese equipo le tocó sufrir aquella eliminación desde los penaltis ante los Estados Unidos, Jamaica. Cuatro años antes, El Salvador había participado en los anteriores Juegos Olímpicos de México 1968, y entonces, en aquel partido, debía ganarles a los estadounidenses en la isla caribeña. 

El equipo norteamericano se metió en el fondo y soportó el asedio de jugadores como Luis Abraham Coreas, Armando Cortez Sandoval, Juan José Polío, Rafael Búcaro. Ya en los penales, Mario Castro tuvo la desgracia de fallar su tiro y El Salvador tuvo que guardarse las ganas para otra oportunidad, la cual aún no llega. 

Por entonces, Manuel ingresó a la Universidad Nacional a estudiar administración de empresas y combinó su carrera futbolística con los estudios. 

Ya militaba en el Atlético Marte, donde les dio rienda suelta a sus grandes condiciones al punto que siempre fue un habitual en la selección nacional. Es probable, dicen muchos de sus excompañeros en el cuadro marciano, que su mejor momento fue cuando el técnico argentino Juan Quartarone lo ubicó delante de la línea de cuatro; los defensas sabían que darle la pelota al “Lobito” resolvía la salida, pues se encargaba de cuidarla y abrir a las puntas o hacer sus pases en profundidad y así dio cátedra durante muchos años. 

Con ese Atlético Marte lleno de jugadores talentosos ganó dos campeonatos y muchos subcampeonatos nacionales.

Luego pasó a Águila, Negocios Internacionales, UCA y por último al Sensuntepeque, en la Liga de Ascenso, hasta que optó por el retiro, a los 36 años, no por lesión, sino que como él lo dice, la edad ya no le permitía. “Es que cuando uno ve a los jóvenes que le están diciendo a uno retirate antes de que ocurra una cosa grave, mejor es irse”, acotó.

Y fiel a su estilo dejó atrás 18 años de carrera de manera silenciosamente, pero con el cariño de todos sus compañeros y rivales por su don de persona. Porque al “Lobo” Ramos nunca se le escuchó criticar a un compañero y sus escasas frases fueron para ayudar. Muchos excolegas lo confirman hoy que ya peinan canas.

Pero la vida dilatada de “Lobo” Ramos también dejó muchas anécdotas, unas gratas; otras, no tanto, como una ocasión que fue detenido por un policía de tránsito y él no tenía licencia de conducir. El agente le pidió los documentos de tránsito y Manuel le confesó con pena que los estaba tramitando, pero que si le permitía le podría enseñar una tarjeta con una recomendación del mismísimo presidente de la República, el general Carlos Humberto Romero. Con suma paciencia hurgó en su cartera y se la mostró. El agente esperaba impávido y cuando se la entregó exclamó solemnemente: “Aquí dice que usted es buena gente y no que sabe manejar”. La carcajada del agente y sus acompañantes fue al unísono y más cuando resultó que el policía era un gran marciano.

Otra que recuerdan sus amigos es cuando, ya retirado, en la colonia donde residía formaron un equipo y lo inscribieron. Un domingo cuando estaban armando la alineación, el director técnico de ocasión pidió el carnet de Manuel. El representante, todo apenado, alcanzó a decir: “¡Y no me dijiste que lo borrara!”. Todos rieron cuando el entrenador replicó: “Yo te dije que era Lobo Ramos, no que lo borraras”. 

Otro Manuel, de apellido Cañadas, que resume la personalidad de “Lobo” Ramos con las siguientes palabras: “Es una de esas personas que conservan por siempre la esencia de su genio, no cambian por más que las aguas vengan turbulentas, al punto que su sencillez y humildad son legendarias en el ambiente futbolero. Un administrador de empresas que no deja de ser futbolista aunque no juegue, que dignifica ambas profesiones y que es tan fácil querer”.

¿Qué hace?

Dice Manuel “Lobo” Ramos y Ramos que, aun con sus 36 años podía haber jugado unos dos o tres años más en la Primera División, pero que optó por el retiro para darle oportunidad a los jóvenes.

Habían pasado 18 años desde que en la colonia Dreyfus, allá por el cementerio general de San Salvador, le había dado de patadas a la pelota de manera amateur para hacerse profesional. Ya hasta contaba con su título de licenciado en administración de empresas que lo había conseguido alternando sus estudios con su carrera futbolística.

En la actualidad es el secretario general de Funaj, una ONG que atiende cuestiones de alimentos, además de poseer un programa de ayuda para unos 100 niños, de acuerdo con Ramos. 

En dicha ONG se les brinda asistencia técnica a los agricultores y se trabaja, a través del deporte,  con monitores, a quienes se les orienta para enseñar fútbol a los niños. “Lobo” Ramos se encarga de trabajar con los monitores, además de las cuestiones administrativas. Es, en su decir, el secretario general y asesor deportivo.

También es el secretario de la naciente Cooperativa de exjugadores de El Salvador. Forma parte del consejo de administración a la par de Pipo Rodríguez, Salvador Mariona, Quino Valencia, Manuel Cañadas, Tomás “Flaco” Pineda, entre otros. 

Ahí, como él dice, se tratará de ayudar a los exjugadores, atletas, árbitros, etc. primeramente con la cultura del ahorro y luego con préstamos u otros beneficios para los agremiados.

“La Cooperativa va a ser amplia. En este momento la hemos comenzado jugadores y exjugadores, y luego se les va a dar cobertura a todos los sectores, a los árbitros, entrenadores o cualquier otro atleta que quiera y le guste ahorrar”, dice Manuel.

También, junto con su hermano Julio forma parte del equipo de la UCA en la Liga Máster que domingo a domingo deleita a los amantes del buen fútbol.

Nombre: Manuel Ramos y Ramos.
Apodo: “Lobo”.
Data: San Salvador, 1 de agosto de 1950.
Edad:  65 años.
Estado civil:  Acompañado.
Hijo:  Ricardo.
Deporte: Fútbol.
Posición: Mediocampista.
Equipos: Adler, Atlético Marte, Águila, Negocios Internacionales, UCA y Sensuntepeque, este último en Liga de Ascenso. Además, fue habitual en las convocatorias a Selecciones Nacionales.
Palmarés: Con Atlético Marte dos campeonatos nacionales y varios subcampeonatos. Con Águila quedó subcampeón en un torneo de Fraternidad centroamericana.
Sitio de Atletico Ma
Subscribe to RSS Feed Follow me on Twitter!