sábado, 12 de diciembre de 2015

¿Por qué no puedo ser un aficionado normal? Ir al estadio, disfrutar del partido, tomar una cerveza y celebrar los goles.


Mi instinto de periodista siempre prevalece. Por eso y por instinto humano, no puedo dejar pasar lo que viví 15 minutos antes del partido entre Alianza y Águila en el estadio Cuscatlán.

Sí, 15 minutos antes del inicio del juego no abrían los portones en el sector de General, el mismo Vietnam, y el mar de aficionados empezó a presionar y a desesperarse.

"¡Abran la puerta, peligran niños y hay mujeres!", gritó un aficionado, preocupado por la presión y testigo que en hombros algunos padres cargaban a pequeños no mayores de 8 años, que habían muchas mujeres, incluso un par de embarazadas, y unos ancianos.

Como pudieron, una familia decidió salir de la cola y esperar. La policía tomó las riendas de la situación y a la fuerza logró calmar los ánimos y consiguió que se pudiera entrar al estadio Cuscatlán, para entonces bastante colmado de aficionados en su interior y con los jugadores listos para comenzar el partido por las semifinales.


En sol General, mejor conocido como el Vietnam, le caben cerca de 15 mil aficionados y en este partido habían casi 13 o 14 mil. Todos en peligro de una estampida. Hubo aficionados que entraron cuando ya iban 30 minutos del partido.Qué peligro se pasó. Ya lo viví una vez de manera similar en un partido también entre Águila y Alianza pero en San Miguel.

Le hago un llamado a los organizadores de estos juegos que tomen en cuenta este tipo de situaciones, ¿para qué una tragedia? Suficiente tenemos con los amaños o el escándalo FIFA que salpicó a dirigentes salvadoreños. ¿Por qué no pueden ser unos dirigentes normales? o ¿Qué cuesta ser un administrador normal de un estadio?

Luis Andrés Marroquín | @EDHdeportes
Sitio de Atletico Ma
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