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domingo, 25 de febrero de 2018

Hay quienes dicen que el “pegar patadas” en el fútbol es un arte y por eso es que a Ramón Alfredo Fagoaga le conocían como todo un artista. Algunos lo llamaban “el líder de la banda de los rudos” del fútbol nacional, algo a lo que se acostumbró tanto que hasta —aun hoy día—, hace broma de su “fama”, la cual tuvo su génesis en los consejos que recibió de los veteranos zagueros José “Tizoc” Anaya y Jorge “el Indio” Vásquez, quienes le daban algunas “claves” de cómo ser en el campo de juego.Fagoaga fue uno de los capitanes de la selección salvadoreña que participó en el mundial de España 1982 y por su carácter también se le encargó mantener “en cintura” a “Mágico” González, de quien dice en una ocasión le amenazó con golpearlo con un ladrillo, “algo que jamás se concretó”, según contó el ex jugador.

Como futbolista fue parte de la primera división por 19 años (desde 1971 hasta 1990) en los que se identificó mucho con la camiseta del Atlético Marte, aunque también tuvo un breve paso por el Independiente en el que militaba el hondureño Ramón “Primitivo” Maradiaga.

Con la selección nacional llegó a disputar más de 100 partidos, incluidos el choque completo ante Bélgica y 11 minutos ante Hungría, por el mundial España 1982.

Después de retirarse y gracias a su profesión de administrador de empresas, Fagoaga ocupó el cargo de gerente de la Federación Salvadoreña de Fútbol .


jueves, 9 de octubre de 2014


La barra Imperio Marciano va a homenajear a Carlos Felipe Cañadas, el Caly, quien saliera campeón con el equipo en 1980 y defendiera su portería con mucha entrega y talento
Siempre ha sido un adicto al fútbol pero al principio eso de ser portero no lo aceptó de muy buena gana.

 Dicen que el portero nace y no se hace, de ahí que cuando el Caly Cañadas dio las primeras muestras de su eficiencia en el arco fue por imposición mía, ya que además de tener excelente técnica le pega muy bien a la pelota y por lo tanto hubiera sido un gran delantero, pero al ser mi hermano menor no tuvo mas remedio que ponerse en el arco. 
Con el paso de los años destacó y tuvo una trayectoria brillante y prolongada en la Liga Mayor al integrar al Universidad, Juventud Olímpíca, Atletico Marte, Cojutepeque, Independiente e incluso en equipos de la Liga de Ascenso como el Brasilia de Suchitoto y el Huracán de Atiquizaya.
 Dueño de una trayectoria limpia, alejada de los vicios y una entrega incondicional hacia los colores que defendía, cuando el Atletico Marte disputó la final contra el FAS en 1977 se mostró muy pensativo y ausente en la víspera. Su esposa lo cuestionó sobre tal actitud y le recordó: "cuando nos casamos prometimos enfrentar juntos todos los problemas", entonces tuvo una salida a su manera: "sí, pero mi problema es la delantera del FAS con Roberto Casadei, David Cabrera y el Tajaniche Erazo y, no creo que mañana en el Cuscatlán te permitan ponerte la par mía". 
Ese día estuvo sensacional pero el FAS ganó por la mínima diferencia con un cabezazo de David Cabrera. Sin embargo, unos años después en enero de 1981 tuvo su compensación. El equipo bandera conquistó su sexta corona con puros jugadores nacionales y en una gloriosa tarde derrotó 3 goles a 1 al Santiagueño con goles de Norberto Huezo, Danilo Blanco y Wil Huezo. Caly fue determinante y esa tarde fue entronizado en la galería de ases adorados por lo marcianos. Pero los jugadores solo tuvieron tiempo para la vuelta olímpica pues había toque de queda y salieron apurados hacia sus casas. No obstante esa hazaña quedó para la posteridad y toda su vida ha sido identificado con los colores azules siendo uno de los más apasionados marcianos.
Despúes sería fundamental para que el Cojutepeque subiera a la Liga Mayor y los choriceros lo anduvieron en andas por la pista del Flor Blanca. "Todo llega, todo pasa", dijo el poeta y le llegó el momento del retiro, entonces se dispuso a consumar venganzas y se metió a jugar de delantero a nivel aficionado, con tanto acierto que gano varios campeonatos de goleo. Paralelamente a sus estudios de administracion de empresas tambien se graduó como técnico y llegó a ser instructor de la Asociación de Entrenadores de Fútbol de El Salvador y muy luego incursionó como preparador de porteros, ese cargo tan anónimo, porque todos saben quién es el entrenador principal, pero ellos pasan desapercibidos, incluso hay equipos profesionales que ni los tienen.
Al respecto no es más eficiente como preparador de arqueros quien mejor lo ha jugado, sino quien mejor se ha preparado para ello, y afortunadamente cada día se considera más importante esa preparación.
Por eso sus logros no han sido una casualidad ya que desde su perspectiva didáctica, es un estudioso del puesto y se dedica constantemente a mejorar la técnica, táctica, psicología y la metodologÍa de trabajo de sus alumnos que incluye herramientas como charlas, videos y otras recursos de su propia creación . Pero además aplica secretos desde el punto de vista emocional, de ahí que cuando los prospectos llegan de inmediato establece con ellos una identificación anímica casi paternal como punto de partida para convencerlos de que está dentro de sus posibilidades destacar en grande, pero se debe poner esfuerzo y hasta sacrificio para depurar las aptitudes con que cuentan.Y de eso con las selecciones nacionales ya lleva once años, donde mediante su talento y el trabajo sin pausas es un sobreviviente. 
Por sus manos han pasado la mayoría de los actuales arqueros nacionales y ahora esta empeñado en preparar a los guardametas del fútbol de playa que tantas satisfacciones le ha dado a la afición nacional. Para dentro de unos días la barra Imperio Marciano le prepara un homenaje muy merecido para uno de sus principales y apasionados seguidores, por eso cuando se lo comunicaron sonrió tan satisfecho y agradecido. ¡Y cómo no, si él defendió su pórtico con tanta entrega, sacrificio y amor azul!.

lunes, 29 de septiembre de 2014





La barra Imperio Marciano le rindió un homenaje a tres personajes plenamente identificados con el color azul bandera: Guillermo Loro Castro, Odilio Viche Avilés y Francisco Gómez
Cuando le llegó el momento de echarse a volar, Guillermo Castro dejó su natal San Vicente y se vino a la capital, traía una recomendación en su mochila y un montón de sueños para enfrentarse a la vida. Durante un tiempo estuvo aprendiendo oficio en la Maestranza del Ejército pero su visión y propósitos no estaban acorde con esa actividad. Entones experimentó un cambio en su vida que fue determinante: se decidió por jugar en el equipo de la institución que lo había recibido como hijo adoptivo. El técnico Isaías Choto vio sus condiciones y lo invitó a entrenar con el Atlético Marte. Los carabineros eran equipo de media tabla para abajo y necesitaba de sangre joven en sus filas. Guillermo llegó y el club tuvo que colgar a la entrada un letrero que decía “No hay plaza vacante para defensa central”. Y ahí se quedó hasta que quiso y ahí tambien el arquerazo Paco Francés lo bautizaría con el apelativo de Loro que se le volvió como un tatuaje. Sus inicios fueron difíciles pues era la época cuando los novatos casi no recibían sueldo y las arcas del Marte estaban vacías. Pero comenzó a destacar y pronto fue considerado el mejor defensa central del país.Llegó la selección nacional y con ella los Norcecas donde fue nominado como el mejor, luego las Olimpiadas y el Mundial de México y Guillermo seguía tan campante lo cual nunca lo envaneció y paralelamente se graduó de contador. El Loro Castro fue un fiel representante del fútbol salvadoreño, pleno de amor propio, con mucho carácter y paradógicamente siendo del Marte equipo a menudo resistido, era adorado por los aficionados por su entrega con la selección nacional. Es que era tanto su arrojo en la cancha que terminaba los partidos todo adolorido e invariablemente era el último en ducharse y por lo general abandonaba el estadio cuando todos se habían ido. A sus compañeros les asombraba tanta resistencia y recuperación y cuando veían llegar al médico para revisarlo y dar su dictamen, sabían que pese a sus lesiones el Negro jugaría, pues se divertía dando aquella lección de coraje. Pero su máxima hazaña fue en 1962 el Marte se debatía en los últimos lugares y llegaba penosamente al final del campeonato. Ese domingo se enfrentaba a su eterno rival: el Juventud Olimpica, al que no le efectaba el resultado, pero indudablemente llegaría a dar la batalla. Las opiniones de los expertos apuntaban a que los carabineros perderían la categoría, por eso el campamento del equipo no estaba alegre como siempre y se presentaba el agravante de que el plantel estaba diezmado por las lesiones y los castigos. 
El día del partido se escuchó en el Flor Blanca un grito despavorido “¡la otra temporada los veremos en el Polvorín!”. Guillermo era uno de los lesionados y como pudo ayudándose de sus muletas, bajó resuelto a los camerinos y pidió que le quitaran el yeso y lo infiltraran. “Se que hago falta y quiero ayudar”. exclamó. El entrenador Isaías Choto distribuyó adecuadamente a sus hombres e incluyó a su estelar defensa, no había otra. Los muchachos realizaron una gran faena y salvaron la categoría. La alegría cundió, la celebración fue en grande y el pie de Guillermo fue enyesado de nuevo. En 1971 pasó a la UES y en 1975 se retiró en el Juventud Olímpica. 
El pasado domingo los integrantes de la barra Imperio Marciano le rindieron un homenaje que había estado esperando y lo recibió con mucha satisfacción. 
Con él tambien fueron galardonados otros extraterrestres de sangre azul: Ovidio Viche Avilés y Francisco Gómez. ¡Nadie se sacrificó tanto en la cancha por el Atlético Marte como el Loro Castro!, y por los vientos que soplan, ¡nadie lo volverá a hacer!

lunes, 7 de julio de 2014









Ramón Fagoaga quien jugó más de 100 partidos con una ES en el pecho y dejó hasta el alma en la cancha. Hoy cuando vemos la entrega sin pausas de los jugadores en los partidos del Mundial debemos entender que también nosotros hemos tenido futbolistas capaces de arriesgarlo todo por defender nuestros colores.

Ya no quedan jugadores como él, los caudillos se acabaron en nuestro fútbol. Es probable que los entrenadores los hayan condenado a la extinción con esa tendencia obsesiva hacia lo táctico, que limita a los jugadores a funciones específicas, pero en los últimos tiempos no hemos visto aparecer y menos producir un jugador que tenga jerarquía sobre los demás a menos que para amañarlos. Ramón Fagoaga fue el último de esos jugadores que aunque les toque perder nunca se rinden, miembro de una estirpe que cuando las cosas van mal se echan el equipo al hombro y pobre de aquel que se achique o pronuncie una palabra derrotista. 

El Atlético Marte le ofreció sus colores y él los aceptó para defenderlo con uñas, dientes y un montón de artimañas y, esto es literal, para convertirse en una de sus nombres emblemáticos al punto que la escuadra azul sigue siendo el ámbito de sus amores futbolísticos, aunque diste mucho de su época cuando supo más de sonrisas que de amarguras. Decir Ramón Fagoaga es decir Atlético Marte sin mayores agregados o justificaciones; de donde fue catapultado a la selección nacional para jugar más de cien partidos ante los mejores equipos del orbe. 

En estos días de amaños a veces hemos pensado qué hubiera pasado o qué le hubiera pasado a los jugadores que vendieron su dignidad si Ramón hubiera estado en sus filas y los hubiera descubierto; un ser tan entregado a la causa de su divisa para quien cualquier asomo de sospecha de una trampa hubiera bastado para que pusiera las cosas en orden y no de manera pacífica. Surgió de una selección universitaria que dirigía José Luis Chino Siú, luego pasó al Dragón de donde se lo trajeron los marcianos. Juan Quartarone lo ubicó delante de la línea de cuatro a la usanza de la época, donde se movía como pez en el agua cuando su suerte cambió.

 Raúl Magaña dirigía a la selección nacional que ese jueves 24 de julio de 1976 se iba a enfrentar al Borussia Monchengladbach campeón de Alemania, pero sucedió un imprevisto: Luis Rivas, gran capitán del Águila y de la selección nacional sufrió fractura de tibia y peroné lo cual cambió los planes de Magaña y el futuro de Ramón. En el papel eran varios los candidatos a sustituirlo pero Raúl se la jugó por él y lo improvisó como defensa central o cuarto zaguero y acertó estruendosamente porque Ramón derivó en un soberbio defensor.
 A mi tocó ser testigo de ese arreglo pues lo fuimos a buscar a Cuscatancingo y Ramón puso sus condiciones; dos contestatarios, de esos que mueren con la suya, poniéndose de acuerdo. Pero al contrario de lo que se pudiera pensar Fagoaga no llegó a la selección con la timidez del novato pues a medida que destacaba comenzó a manifestar su propio punto de vista sobre el fútbol y la vida. Muchos dirigentes no vieron con buenos ojos su actitud acaso rebelde, la cual amenazó su militancia en la Azul y en el fútbol mayor. 

Pero su camino era ascendente, en realidad fueron su determinación y hasta su arrogancia en el desempeño de su puesto el secreto de su éxito porque alentaron con mayor abundancia su deseo de triunfar. 

Es que su presencia en la cancha era sinónimo de rudeza pues se desempeñaba con máxima fuerza, valentía, deseos de ganar, sin embargo al tener la pelota en los pies sabía como administrarla. A sus compañeros no les quedaba otra que secundarlo, pues su rebeldía casi indomable lo impulsaba a menudo a retar a quienes no ponían lo mejor de su esfuerzo en la cancha.

Luego de una carrera prolongada de 20 años, Ramón se retiró en silencio víctima de una jugarreta que le hicieron los dirigentes; para entonces había concluido sus estudios de administrador de empresas, rama en donde ahora es un destacado consultor. Por eso decimos que ya no quedan jugadores como él, con esa ascendencia sobre sus compañeros mediante características tan marcadas como su indómito temperamento, la obsesión por ganar y la fiera determinación por dignificar la profesion del futbolista.

viernes, 3 de mayo de 2013


Nombre completo Manuel de Jesús Cañadas
Fecha de nacimiento 12 de noviembre 1947
Lugar de nacimiento San Miguel , El Salvador
Jugar la posición centrocampista
Clubes profesionales *
Años Equipo Aplicaciones † (Gls) †
1965 Atlante San Alejo
1966-1971 Atlético Marte
1972 Antigua GFC
1973 Juventud Olímpica
1974 Alianza
1975 Luis Ángel Firpo
1976-1978 Atlético Marte
1981 Platense

¿QUÉ HIZO?

Manuel Cañadas era un gran jugador que tenía buena técnica, coraje y por sobre todo "una cultura táctica bien cimentada porque seguí siempre las indicaciones de los técnicos", asegura.

Sus mayores alegrías como jugador las vivió en Marte, con un partido muy especial: "haber jugado en Panamá contra el Santos de Pelé (1-1) fue increíble", rememora hoy Cañadas. Y lo dejó marcado a O' Rei: "Tuvo frases fuertes en contra mía por la marca que yo le hice. Es que tenía 21 ó 22 años y con deseos de figurar entonces le anticipaba todas las pelotas, se molestó. Me olvidé del resto del juego, sólo me ocupaba de marcarlo a él". Ni siquiera pude conseguir su camiseta: "Un compañero cuando terminó el partido se le tiró encima y se la quitó. Fue Mario Castro, se me adelantó", dijo entre risas.

Su deuda pendiente como jugador fue el Mundial 70. "Jugando contra Aguila sufrí un esguince y faltaba un mes para el Mundial. Pero la compensación fue que nació mi primer hijo en esos días".
NOMBRE: MANUEL DE JESÚS CAÑADAS
DATA: SAN MIGUEL, 12 DE NOVIEMBRE DE 1947
ESTADO CIVIL: CASADO CON MARTA
HIJOS: 3 CARLOS MANUEL,  JAVIER ALEJANDRO  Y ANDREA CAROLINA 

DEPORTE: FÚTBOL POSICION: PUNTERO DERECHO Y VOLANTE.
EQUIPOS: ATLANTE (65) ATLÉTICO MARTE (66 HASTA EL 71), ANTIGUA DE GUATEMALA (72), JUVENTUD OLÍMPICA (73), ALIANZA (74), FIRPO (75), MARTE (76 HASTA EL 78) Y PLATENSE (81). SELECCIONES: JUVENIL (JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE EN PUERTO RICO 66, SELECCIÓN "DE PROMESAS" Y SELECCIÓN (68 HASTA EL 76), SELECCIÓN OLÍMPICA DEL 71 Y EL 72.

¿QUÉ HACE?

Manuel Cañadas es psicólogo, maestro, director técnico. Pero sobre todas las cosas, es un periodista. Esos de raza, cuerpo y alma, con una visión que ya asomaba allá por la década de los 80 cuando se decidió a vivir el deporte desde otra óptica. "Cuando terminé mi carrera de futbolista se me dio la idea de hacer algo por el deporte que nadie había hecho, estimular a los nuevos valores, reseñas, reportajes interpretativos. Paralelamente fui maestro de escuela...", cuenta.

"Quien me dio la oportunidad de empezar a escribir fue Guillermo Peñate Zambrano, mi mentor, en El Diario de Hoy. Después pasé por La Noticia, La Prensa Gráfica y luego me trajeron para el nuevo proyecto del diario MÁS!" Allí desempeña el cargo de editor de deportes desde el año 98.

Cañadas ha vivido distintas épocas y distintos vaivenes del fútbol nacional. Y también sus distintas maneras de contarlo. "Ha cambiado todo, el periodismo, totalmente diferente, es otro concepto. Siempre se conserva aquello de incursionar por terrenos de la fantasía y la imaginación, aspirar a un día diferente cada jornada. El lenguaje de periodismo deportivo tiene la misión de crear mitos y no creo que sea alienante, al contrario, todo lo que estimula la fantasía y la imaginación desarrolla un apetito de cambio y progreso", dice don Manuel, quien también trabajó en Radio Nacional como comentarista y en el Canal 33, "donde iniciamos los programas de fútbol".


Desde las páginas del MÁS!, busca un ángulo diferente del deporte. "Lo más importante es que a los futbolistas de canchas abiertas los hemos elevado a la categoría de estrellas, siempre desde ese submundo. Lo nuestro es los barrios, ir a los lugares donde están los futbolistas anónimos que nadie tiene en cuenta y que aparezcan en el periódico como verdaderas estrellas". Tanto en el periodismo como en la vida, Manuel Cañadas hace gala, día a día, de su otra profesión. La de Maestro.

Selección nacional


1968-1976 El Salvador
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